Otro poco de historia (y algo más)

En ocasiones la vida te sitúa en unos parámetros en los que se descomponen o se diluyen determinados filtros que ayudan a mantener el equilibrio y la compostura de las relaciones sociales. Me refiero a la contención que, en estas relaciones, ejercen algunos valores como la prudencia, el disimulo, el fingimiento, la modestia…; hay quien me dice que voy perdiendo alguno de esos filtros y que me vuelvo más imprudente, más osado, más vanidoso, menos comedido en mis manifestaciones. Pero a mí no me parece nada grave siempre que en el intercambio se mantenga el respeto, la lealtad, la honestidad, la veracidad. Así que ahora cultivo algunas formas de comunicación que me reportan un cierto beneficio ya que alimentan mi inmodestia y eso, que nunca había sido un objetivo, me satisface tanto como para persistir en estas formas.

Vamos a aterrizar. Después de realizar algunas publicaciones de contenido académico esta vez me voy a permitir mezclar el rigor de los datos históricos con la condescendencia de las experiencias personales. Creo que para el público al que va destinado es más asequible y además alimenta ese entusiasmo que sucede al posible elogio y eso, en estas circunstancias, me satisface enormemente. Así que vamos con ello.

Cada uno de nosotros guarda en su memoria cómo vivió algunos de los momentos que marcaron la historia reciente de España: dónde estaba, con quién, cómo lo vivió, cuál era el ambiente que se producía a su alrededor, cuál fue el impacto social, qué consecuencias tuvo… Me refiero a aquellos hitos que han marcado la historia y el devenir del país, por ejemplo, la muerte de Franco, la legalización del PCE, las primeras elecciones democráticas, el 23F, los atentados yihadistas de Atocha, la proclamación de Felipe VI…

Desde un punto de vista estrictamente personal y antes de entrar en otras consideraciones, os diré que el nacimiento de mi conciencia social y política fue muy temprano y se alimentaba no solo de la experiencia sino también del contacto con los intelectuales a través de la lectura de libros y revistas especializadas, de las conferencias... Así que, haciendo un repaso de los sucesos anteriores, deciros que la muerte de Franco me cogió haciendo prácticas de Magisterio en el colegio El Peñascal de Segovia. Todavía recuerdo el momento en que el maestro descolgó, entonces me pareció que con muy poco entusiasmo, los retratos del dictador y de José Antonio.

Camino de Roma, en viaje fin de carrera, una emisora de radio difundió en francés la noticia de la legalización en España del Partido Comunista y seguidamente la posibilidad de un levantamiento militar. Reconozco que en esas circunstancias no me alarmé demasiado.

En las elecciones de 1977 no pude votar, el derecho a voto era a partir de los 21 en aquel momento y yo estaba de exámenes de final de carrera. Mi primer voto fue un sí a la actual Constitución, aunque no me convencía la existencia de dos cámaras. Y sigo teniendo dudas.

Todo lo relacionado con el 23F fueron situaciones que viví con mucha crudeza. Se entiende si te coge haciendo la mili, la víspera de licenciarte, con los camiones arrancados en el patio toda la noche y llenos de soldados con los cargadores repletos, sin saber qué órdenes íbamos a recibir y con algún conato de enfrentamiento entre los propios soldados. Crudeza y vergüenza.

Sobre los atentados de Atocha nuestra preocupación inmediata era que a esas horas Laura hacía allí un trasbordo. Afortunadamente se quedó varada en Embajadores porque el tren anterior al que tomó sí que la hubiera introducido en la estación. Desde allí veía como llegaba la gente huyendo aterrorizada por el túnel que enlaza ambas estaciones. Un milagro. Enrique fue alumno mío unos años. Muy triste, ensimismado y con una mirada perdida en el infinito. Hijo de una de las dos víctimas de Móstoles. Su padre, Enrique también, huyó del tren tras la primera explosión, pero luego tuvo un gesto que distingue a los mortales de los héroes: se volvió a rescatar a los heridos que, entre gritos y sollozos, reclamaban auxilio. Así fue como le pilló de lleno la segunda explosión. Una desgracia.

Mi lucha particular contra el cáncer parecía resuelta a mi favor, pero otra operación se hizo necesaria unos meses antes de la proclamación del príncipe Felipe como rey de España, así que me cogió en plena convalecencia. Y el combate continúa.

Parece claro que según nos alejamos retrocediendo en el tiempo los recuerdos se nos hacen más borrosos. Estoy seguro de que todos guardamos alguna presencia de estos acontecimientos y, de la misma manera, también de algunos de los momentos más significativos de la historia local: las primeras elecciones municipales tras la dictadura, los primeros encierros, la tormenta del 25 de agosto del 2007, los sucesivos relevos en la alcaldía, el centenario de la Banda y los conciertos con Celtas Cortos o con Nuevo Mester…

Si nos referimos a hechos de un pasado menos inmediato a los señalados anteriormente el asunto se vuelve más difícil y es necesario recurrir a las publicaciones de historia. Y si queremos saber cómo se vivieron los hechos históricos más significativos en Coca no hay más remedio que recurrir a los datos que contienen los archivos y el asunto se complica mucho más. El lenguaje de los documentos públicos es estereotipado, administrativo y no responde más que a señalar los hechos, no a describir cómo los vivió la población porque ese no es su cometido. Así que no queda otra que resignarse a esta realidad. Aun así, no todo está perdido, siempre hay algún indicio que aporta algún detalle valioso para la interpretación. Vamos a verlo con ejemplos reales y para ello seleccionaremos algunos hechos históricos trascendentales como son los periodos de los últimos cambios de régimen político.

1. Nos ponemos en el siglo XIX y en uno de los periodos más convulsos del mismo, si exceptuamos la Guerra de la Independencia. Se trata del Sexenio Revolucionario (1868-1873) dentro del cual se incluye la monarquía de Amadeo de Saboya y la I República, que comienza el 11 de febrero de 1873. Pues bien, el Ayuntamiento de Coca se adhiere a la República unos días después, el 14 de febrero. Veamos cómo lo hizo:

 « … la Corporación, por unanimidad y sin discusión acordó adherirse sin reserva alguna a la República Nacional y que de este acta se dé cuenta al Gobierno y que se publique por bandos en la forma de costumbre advirtiendo al público que en lo sucesivo la autoridad se ejerce en nombre de la República y de la ley… »

Lo firman el alcalde, Lorenzo Martín, y el secretario, Vicente Casanova. También, los concejales, los jueces y fiscales. Todo ello muy formal y previsible, salvo… que la sesión fue convocada a las siete de la mañana y en febrero faltaba más de una hora para que amaneciera. El hecho se complementa, acto seguido, con la publicación del acuerdo y con la aceptación del mismo por parte del vecindario que allí se había reunido, lo cual no suele ser habitual. Nos falta por saber a quiénes se convocó y de qué manera.

2. Otro momento importante, el final de la I República y la Restauración de la Monarquía en la figura de Alfonso XII. Sucede el 29 de diciembre de 1874 con el golpe de estado del general segoviano Martínez Campos que proclama rey a Alfonso en Sagunto, único hijo varón de Isabel II.

En Coca la adhesión del ayuntamiento al nuevo régimen se produce el 1 de enero de 1875, pero de una forma muy distinta a la llegada de la República:

« La Corporación, oído tan fausto suceso le acoge con enorme júbilo y acordaron felicitar al gobierno recientemente constituido por el advenimiento al trono de D, Alfonso XII haciendo fervientes votos porque Dios inspire al joven monarca le ilumine en su camino y le permita obrar en todo con el acierto que necesita nuestra hasta ahora desventurada patria para conseguir una paz por todos tan ansiada que afiance su futura prosperidad y ventura ».

Aunque no sabemos si el acta refleja el sentimiento de los caucenses ante el nuevo régimen, el entusiasmo que el secretario expresa es evidente. Alcalde, Benito Martín; secretario, Vicente Casanova. Estos dos últimos acontecimientos coinciden con el inicio del mayor periodo de prosperidad tanto demográfica como económica en Coca. En solo 25 años se duplica la población, ─ ahora estamos en las mismas cifras de hace 100 años─, se enriquece todo el tejido social con la incorporación de nuevos oficios ligados al comercio y la industria y comienzan a recogerse los beneficios de un nuevo sistema de explotación del pinar que vino de la mano de la Unión Resinera.

3. Vamos con otra fecha significativa, tras los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII, la proclamación de la II República:

« Estimando cumplir un deber de autoridad y de ciudadano en el día de hoy se organizó en esta localidad el acto de proclamación de la República formando la comitiva el ayuntamiento en pleno y Autoridades Civiles que precedidos de la bandera tricolor y de la Banda Municipal de Música recorrió las calles principales de la población publicándose el oportuno bando por el Voz Público Municipal. »

Fechado el 16 de abril de 1931, siendo alcalde Cesáreo Catalina; secretario, José González. Al día siguiente se constituyó el primer ayuntamiento de la II Republica que fue presidido por Mariano Oviedo. No era este un ayuntamiento de mayoría republicana, más bien todo lo contrario, tal vez por ello los actos de proclamación se nombran en el acta como «un deber de autoridad».

4. Finalmente veamos cómo se recoge el relevo del último ayuntamiento de la República por el surgido tras el golpe de estado del 36:

« Acto seguido se presentaron (en el ayuntamiento) los señores últimamente citados que fueron cortésmente recibidos por los concejales que cesan, también con carácter provisional, declarándoles inmediatamente posesionados de sus cargos por los concejales que cesan, entregando los señores Alcalde y Tenientes de Alcalde las respectivas insignias, que quedaron sobre la mesa, expresándose a continuación los nombres de unos y otros. »

(Tras esto se relacionan los concejales que cesan y los que en ese momento toman posesión)

«Seguidamente y tras una cordial despedida, abandonaron el local los referidos concejales cesantes…» (1 de agosto de 1936. Alcalde saliente, Romualdo Acosta nombrado el 26 de agosto del 1931; entrante, Arturo Acosta. Secretario, José González).

Poco creíble parece que sucediera este relevo en los términos expresados en el acta, pero la prudencia no aconsejaba actos temerarios. Cordialidad y cortesía no era precisamente lo que predominaba en el pueblo en esos momentos. El Alzamiento dio comienzo a la guerra civil y supuso una tremenda convulsión de la vida política y social con enormes consecuencias también en Coca. Aquí, la huelga resinera indefinida convocada a partir del 13 de julio ya había provocado incidentes entre los trabajadores de las dos fábricas de resina existentes en Coca. Pero el suceso de mayor envergadura tuvo lugar el día anterior al relevo del ayuntamiento. El pueblo fue tomado « por una fuerza a mis órdenes, compuesta por Falangistas y simpatizantes del movimiento Nacional salvador de España» según el comunicado del teniente de la guardia civil de Cuéllar al Jefe de la Comandancia de Segovia, suceso en el que hubo un intercambio de disparos sin consecuencias. Fue este grupo armado el que nombró al nuevo ayuntamiento, así que el ambiente no debía ser muy ponderado.

Sobre estos últimos sucesos contamos con información directa que proviene de los testigos que los vivieron ─todos la tenemos con uno u otro sesgo a través de nuestros familiares─ aunque también podemos obtenerla de la bibliografía tanto general como local, de los fondos documentales de los diferentes archivos, etc.

Y para finalizar. Puede que esta amalgama de hechos históricos y de vivencias personales no sea muy ortodoxa pero ya comencé explicando lo de los filtros internos, que cada vez tienen los poros más amplios, y lo cierto es que tampoco, a estas alturas, me preocupa mucho su tamaño.


Adolfo Rodríguez Arranz Abril, 2021


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