Las técnicas de construcción y materiales actuales podrían solucionar en gran medida dicho problema, alargando considerablemente la vida del monumento a la vez que se prolongaría el número de años hasta su próxima restauración, siendo además menos costosa.
En una próxima entrega veremos detalladamente este último aspecto.
LA PATOLOGÍA HÚMEDA:
Las fotos nos muestran un ejemplo claro de lo que entendemos como patología húmeda
En una patología húmeda se manifiesta la presencia indeseada de agua en estado líquido en zonas, épocas y períodos variables (en estado gaseoso no puede hablarse propiamente de humedad, en cambio cuando se condensa el agua es un líquido y queda incluida en esta definición). La aparición de la humedad conlleva cuadros patológicos como:
a) Ambientes nocivos para la salud.
b) Disgregaciones, disociaciones y descomposiciones físicas, químicas y biológicas sobre los materiales en que aparece.
c) Efectos antiestéticos o desagradables a los sentidos: olores, abombamientos, manchas, cambios en textura y color, etc.
Pero con frecuencia las humedades son el origen de otras lesiones constructivas, incluso más graves, que pueden llegar a cobrar tanta importancia por el riesgo que comportan, que ocultan la que fue verdadera causa (casos de humedades mal reparadas, a destiempo, o sólo alternadas, heladas, desprendimientos…)
Fuente: Wikilibros, Patología de la edificación/Fachadas/1.Humedades






























