Los castillos de Turégano y Coca tratan de frenar su deterioro


Nos hacemos eco de esta noticia publicada recientemente en El Norte de Castilla, en el que se anuncian las obras de restauración y consolidación de los castillos de Turégano y de Coca.
En lo concerniente a nuestro monumento, se trata de una buena noticia, ya que se están efectuando las citadas obras en la torre sureste de la barrera antemural. 

No debemos olvidar que el castillo de Coca, restaurado entre los años 1956 y 1958, se encuentra actualmente en grave deterioro y esperamos que en un futuro no muy lejano se acometan el resto de las obras de restauración.
Reproducimos la parte final del artículo dedicado a la fortaleza caucense:

Ejemplo de gótico-mudéjar
La provincia cuenta también con una de las mejores muestras del gótico-mudéjar español: el castillo de Coca. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de monumento en 1931, fue construido a partir de 1453. El interior de la fortaleza sufrió graves destrozos durante el siglo XIX y en 1828, siendo propiedad del duque de Berwik y Alba, se vendió pieza a pieza el patio de mármol. En 1954 la Casa de Alba donó al Estado esta propiedad y tras la restauración del monumento, con una partida del equivalente a los 800.000 euros, entró en funcionamiento en 1958 la escuela de Capataces Forestales.

Ahora, la Junta prevé una nueva intervención en la torre sureste de la barrera del castillo con una inversión de más de 74.100 euros. Con ella se levantará el pavimento existente en cubierta y se recolocará de canto rodado con capa impermeabilizante inferior para evitar filtraciones. Además, incluye la limpieza, picado, retacado y rejuntado de paramentos en bóvedas y escalones que dan acceso a las salas de la torre. También se recuperará el dibujo existente en el pavimento, así como los bordes y remates de pizarra y se actuará sobre el desembarco de las escaleras en el adarve y una franja de suelo de la barbacana inmediata a la torre. Con esta medida se evitará que el agua salga por las escaleras hacia la rigola perimetral de la barbacana, tal y como ocurre en la actualidad al no existir salidas hacia el exterior de la torre.

Esta seña de identidad del patrimonio de Coca recibe 100.000 visitas al año, por lo que a pesar de que requiere decenas de obras de consolidación y restauración, sería complejo abordarlas todas a la vez, ya que requeriría el cierre al público y el cese de la actividad de la empresa que se encarga de gestionar las visitas. Además, sería necesario trasladar, al menos, temporalmente la escuela de capataces. El tangible deterioro de este monumento de ladrillo se ve agravado por los problemas que están causando las hiedras y el resto de vegetación que lo invaden.

El artículo completo en: El Norte de Castilla

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