Pasando bajo las dos torres albarranas y sus buheras


Al iniciar la visita muchos turistas y curiosos, antes de adentrarse hacia la parte antigua del castillo, dan por lo general una vuelta alrededor del recinto principal, paseando por el espacio empedrado comprendido entre la barrera y el castillo, llamado liza. Se encuentran con las dos torres que flanquean principalmente la zona sur, en las que han dejado bajo estas, sendos pasillos cuya finalidad es hoy en día toda una incógnita; dichos pasillos tienen unas aberturas en el intradós de sus bóvedas llamadas buheras o buhederas, su propósito es claramente defensivo, sirviendo para el hostigamiento vertical.

Izquierda y derecha, fotografías de las torres albarranas con los mencionados pasos, en el centro, un esquema de la planta del castillo, basado en el recorrido sugerido por el sr. Edward Cooper

El acceso al recinto de las posibles visitas incómodas, originalmente por motivos de seguridad, tal vez se haría desde la entrada oeste de la barrera antemural, fuera de las murallas de la villa, posiblemente colocarían una serie de muros o cierres desmontables (marcados de azul) quizá de madera, entre cada una de las tres torres menores del castillo y la barrera, tal y como podemos ver en el esquema adjunto. De este modo, se obligaría a los visitantes menos deseados, circundar el perímetro del núcleo de la fortaleza (flechas verdes), hasta llegar a la entrada que conduce al patio de armas.
Se contempla la posibilidad de que a través de estos vanos se podrían transferir de forma efectiva y segura armas u otro tipo de elementos entre la barrera y el núcleo de la fortaleza.
Sin embargo, también se ha sugerido que las torres originalmente iban a ser albarranas, pensándose en un principio que el castillo se construiría sin la barrera que actualmente lo rodea, cuando esta última se levantó, los pasillos quedaron totalmente inservibles. 
El hecho es que no se ha encontrado evidencias que constaten la existencia de los citados muros o cierres, el monumento sufrió además las consecuencias de una nefasta restauración efectuada entre los años 1956 y 58, eliminando así toda posibilidad de poder averiguarlo, tampoco tenemos testimonio de que se realizara algún estudio arqueológico que podría haber arrojado alguna luz hacia este interrogante, aun así, no hay que descartar la posibilidad de lo anteriormente descrito.

Bibliografía para ampliar conocimientos:

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