Marcha de Música en Noche de Luna Llena en Martín Muñoz de las Posadas

Juan José Alonso
A la hora fijada por la organización se inició la marcha desde la Plaza Mayor de Martín Muñoz de las Posadas, en número de un centenar de personas de todas las edades quisieron disfrutar de la experiencia. En la plaza parecía un atardecer cualquiera, pero al dejar las últimas casas del pueblo y tomando contacto con la tierra del camino, todos descubren la luna.
Por un lado siluetas de la sierra del Guadarrama, Gredos en la lejanía; por otro, la llanura de La Campiña, salpicada con pequeñas lomas y combinando llanura y lomas anduvimos el camino. La primera parte nos acompañó una cosechadora que realiza tareas, agua de lluvias que riegan sembrados de alfalfa. Sin darnos cuenta el día se entrega a la noche, el sol acaba de apartarse, la luna se presenta a los caminantes, se produce la fusión.


Atrás cosechadora y lluvias artificiales, nos disponemos a subir a la cumbre de una loma, el camino se hace profundo y nos deja a solas con la luna, cara a cara, en esos momentos ya no hay otra cosa que mirar, ha sido el momento de la presentación, se siente una paz interior hasta llegar al altiplano y en ese momento la sierra del Guadarrama se convierte en bandeja y nos sirve luna regada de estrellas para toda la noche.
Ha transcurrido una hora desde la salida y comienza ha oírse la música, esto supone una nueva sensación, encontramos al amigo Feliciano acompañado de Miguel y Héctor que nos esperan junto a la ermita de Nuestra Sra. de la Cabeza engalanada con velas, tienen guitarra, almirez, pandero, arrabel, hoz, cántaro, tabla de lavar y mortero; con todos estos instrumentos musicales y artilugios, más la voz de Feliciano, nos han deleitado con música y canciones tradicionales, eso sí, mientas nos hemos comido el bocadillo de jamón con tomate dentro de pan rústico.


La luna  ha estado presente en todas las escenas, incluidas las que jóvenes junto a los más mayores, con el mismo espíritu, han bailado en corro y filas jotas y bailes tradicionales.
En la segunda hora de marcha, dejamos atrás la ermita, nos echamos la luna a la espalda y fuimos en busca de los horizontes de partida, recorrimos antiguas casillas y entorno de huertas. La luna juega y se esconde entre los pinares, mientras, llegamos al camino por el que ascendimos a una nueva loma, desde donde divisamos el punto de partida con otra silueta.
De nuevo, tres horas más tarde,  en la Plaza Mayor y los comentarios: genial, estupendo, no estamos cansados, algunos tenían ganas de degustar una cerveza. Finalmente las despedidas y peticiones de que avisemos cuando hagamos más marchas. ¿Y la luna?, bueno ya estamos dentro de la rutina y la hemos dejado a las afueras del pueblo.

Enlace: martinmdelasposadas.es


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