Lampyridae (luciérnaga)


Durante un paseo nocturno por los alrededores del castillo, al asomarnos por la barandilla que rodea su foso,  descubrimos que entre la completa oscuridad brillaban unas pequeñas luces, y yo, como suelo llevar la cámara de fotos a mano, me dispuse a tomar varias instantáneas. 
Las luciérnagas son pequeños coleópteros polígafos que poseen la capacidad de emitir luz propia, producto de una serie de reacciones químicas en la que una molécula llamada luciferina reacciona con el oxígeno y con la molécula ATP*, produciendo una llamativa luz verdosa. Es un ejemplo de alta eficiencia energética, pues tan sólo menos de un 2% de su energía se convierte en calor (recordemos que las lámparas incandescentes tienen un 95% de pérdida).
El ciclo de vida de estos insectos es de dos años, siendo visibles durante los meses de verano. Dependiendo de la zona geográfica y las condiciones meteorológicas, las larvas pasarán al estado de pupa, a las pocas horas las luciérnagas hembras inician su peculiar cortejo, curvando su cuerpo para mostrar las placas luminosas de la parte inferior del abdomen. Una vez que consiguen llamar la atención de un macho, se aparean y realizan la puesta de entre 50 y 150 huevos. Aproximadamente a los 30 días las larvas eclosionan. La hembra muestra su luz desde el crepúsculo en las noches de verano, hasta poco después de medianoche. Buscan posiciones desde donde su luz sea visible, con su abdomen al descubierto. En su primer otoño, las larvas se alimentan de caracoles y babosas, mudan una o dos veces, hasta que con los primeros fríos entran en estado de hibernación ocultándose bajo troncos, piedras u hojarasca.

(*)  Adenosín Trifostafo, es el vehículo de la energía química de muchas de las reacciones internas de los seres vivos.
090612

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