Celtas Cortos (III), el Chester obrero

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Digamos que el tabaco, hasta la actualidad, es una droga socialmente aceptada. Los indígenas consumían el tabaco con fines tanto rituales como terapéuticos, era una planta mágica para los pueblos prehispánicos de México porque "hacía visible el aliento".
El 28 de octubre de 1492, Rodrigo de Jerez y Luis de la Torre, ambos compañeros de Cristóbal Colón, fueron los primeros occidentales que vieron a los indios fumando tabaco. Rodrigo de Jerez los imitó enseguida, pero de regreso a su tierra sería encarcelado por la Santa Inquisición acusado de brujería ya que "Sólo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca".


Un clásico en el baúl de nuestros recuerdos

Avanzamos dando un gran salto en el tiempo, y nos situamos en nuestro país en el siglo XX.
Terminada la Guerra Civil y concluido el racionamiento; tuvimos en cada década una marca de tabaco de referencia. En 1938, se suspendió la fabricación de Bisontes, enseña emblemática, que regresó al mercado en 1952, costando 5 pesetas.
En noviembre de 1957 Tabacalera lanzó una de las marcas estrella de cara a la siguiente década: los Celtas Cortos Sin Filtro. Fabricados en A Coruña, fueron conocidos entonces popularmente como el Chester obrero. La cajetilla costaba al consumidor 2,50 pesetas y alcanzó ventas mensuales de unas 800.000 unidades. El gran éxito comercial llevó a la compañía a ampliar la gama.
Luego, aparecieron los Celtas Largos, a un precio superior de cuatro pesetas. En 1962, se introdujeron los Celtas Largos Extra, con una presentación más cuidada y lógicamente, más caros, 6 pesetas la cajetilla. En 1965 finalmente, llegaron los Celtas Selectos.
En 1970, el 57% de la producción de Tabacalera era Celtas. Los originales seguían siendo la base de su éxito, ya que eran demandados por más de un tercio de los fumadores. A partir de entonces, la enseña fue perdiendo fuelle en favor de Ducados, convirtiéndose esta última en la primera marca de tabaco negro. Actualmente, se produce y se consume más cajetillas de tabaco rubio.
El consumo de tabaco es nocivo para la salud, provoca numerosas pérdidas en vidas humanas y tienen un coste elevado para la seguridad social. Se le va cercando y demonizando con campañas cada vez más agresivas, intentando disuadir al fumador ocasional para que abandone el hábito de fumar, aunque la adicción que provoca lo hace muy difícil.

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