Coca, los toros y el clérigo Andrés de la Mota



La investigación histórica relacionada con los festejos taurinos evidencia, cada vez con más fuerza, como parece casi imposible encontrar el origen de estos eventos. Aún así, podemos afirmar que tras los años de la reconquista, van cobrando vigor en territorio cristiano.
En el caso del obispado segoviano, y por mención directa en el de la Villa de Coca, el año de 1215 marca un hito fundamental en cuanto a documentación se refiere. En diciembre de ese año, el obispo Geraldo escribía a todas las parroquias de su diócesis enumerando y resolviendo disputas entre sus vecinos y anunciando disposiciones, consecuencia del recién celebrado IV Concilio de Letrán. "Clericos ac laicos eiusdem diócesis, scilicet segovienses, Septem publicenses, patracenses, colarenses, concenses tam de civitate et villis quan de aldeis", la enumeración (clérigos de Segovia, Sepúlveda, Pedraza, Cuéllar, Coca tanto de la ciudad y villas como de aldeas) de las tierras segovianas hace pertinente considerar como posible la extensión del festejo taurino, cuando en el párrafo "quinto quod nullus clericus ludat ad decios, nec assitat lude uribus", afirma que ningún clérigo juegue a los dados ni asista al juego de toros.

La fiesta, como demuestra el Fuero de Zamora de 1276 era ya un evento totalmente organizado en cuanto a modo y lugar de celebración, adquiriéndose consciencia del peligro, por lo cual se celebran fuera de los muros de la ciudad, no siendo hasta el siglo XV cuando se corran los toros por las calles de las villas y ciudades.
Desde esta mención genérica deberemos esperar hasta el año 1499 para encontrar una noticia que vincule toros y Coca, esta vez de modo exclusivo. Se trata de un borrador de protocolos, conservado en la Catedral, en el cual se relata como:
Este día (25 de agosto de 1499) femando de guardo fiscal de su señoría denuncio ante el señor licenciado diego despinosa de andres de la mota clérigo presbítero de misa el domingo pasado que se contaron XXV días de este presente mes corriéndose los toros en la villa de coca subió a cuerpo a ellos encima de una carreta ect.

El clérigo, contraviniendo las reglas eclesiásticas ya marcadas en el documento anterior de 1215, no solo asistió al festejo, sino que como se manifiesta en el texto, participó de forma activa en él. Y como hecho destacable, debemos considerar que no es noticia el festejo taurino sino la actitud del clérigo, prueba de que ya era tradición en la villa el correr los toros.
La siguiente noticia que vincula toros y Coca se conserva en el archivo parroquial de Santa María la Mayor. La fiesta de los toros aparece vinculada a la Cofradía del Santísimo Sacramento y por ello a la festividad del Corpus. Era frecuente ya en esta época (año 1613) celebrar dicho día con toros, pues se trataba de la más importante de las fiestas del calendario. Así, tres eran los toros que se pedía al Ayuntamiento, para ser corridos y muertos. También se pedía por motivos de "mayor juvilo" traer a personas de fuera de la villa, para lo cual se solicitaba que el Concejo comunicase a los mesoneros que se les debía dar cama.

En los tres documentos, religión y festejo taurino se unen para informarnos de momentos lejanos entre sí, pero que repetidos se convierten en tradición; y así, Andrés de la Mota, aquel clérigo que contraviniendo las reglas se lanzó contra los toros desde la carreta, se convierte en el mejor exponente de una fiesta que supera, sin dudarlo, los cinco siglos de existencia en Coca, dando nombre, más de 500 años después, al Toro del Clérigo.


CABAÑERO MARTÍN, Víctor M., "Nueva aportación al conocimiento de la fiesta de los toros: Coca, 1499", número 17 de Historia Digital, www.historiadigital.es.

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