Castillo Palacio de Castronuevo


Dentro de la zona abulense de La Moraña, se sitúa junto al arroyo del Molinillo en la dehesa de Castronuevo; el castillo se divisa en la lejanía con cierta dificultad, ya que presenta una silueta muy poco destacada. A él se accede por un camino desde el vecino pueblo de Rivilla de Barajas.
Fue edificado entre los siglos XV y XVI.

El contador mayor de Juan II, Alonso Pérez de Vivero, obtuvo gracias al rey en 1437 la titularidad de la tierra de San Martín de Cornejo, se segregó posteriormente de la tierra de Ávila, y fue llamada a partir de ese momento de Castronuevo. Lo heredó posteriormente su hijo Gil de Vivero, que tuvo bastantes enfrentamientos con algunos caballeros de la vecina villa de Fontiveros. Se tiene constancia documentada de que en 1481 tras la muerte de Gil de Vivero y su esposa, debía estar ya terminado, y en 1489, su hijo Rodrigo, vende el castillo al Duque de Alba, su actual propietario.

Su planta es un rectángulo perfecto, el cuerpo interior posee tres torres de planta circular almenadas, tres escaraguaitas a modo de garitas y otras dos torres rectangulares aparentemente inacabadas o desmochadas, sus muros están formados por encofrados de cal y canto entre machones de ladrillo. Una de las dos torres rectangulares se encuentra adosada al lienzo norte y presenta el mismo aparejo, la otra torre situada en una esquina se encuentra levantada casi en su totalidad por ladrillos y en su esquina exterior vemos un enorme vano cubierto con sillares de granito.

Vista del recinto interior (Ricardo Melgar)

La parte interior, es la zona palacial más suntuosa, de estilo renacentista, presenta arcos, balaustrada, pilares y galería con contrafuertes con las características bolas herrerianas, realizado todo este conjunto con sillería de granito.
La barrera que rodea el núcleo principal tiene un aspecto puramente militar y el aparejo superior es todo de ladrillo con troneras de buzón por todo su perímetro, posee en la parte inferior una formidable estructura de cuatro corredores abovedados también de ladrillo, que debieron de cumplir función de caballerizas. Se ven con total claridad la existencia en otro tiempo de cuatro torres esquineras de planta circular. Todo este conjunto se encontraba rodeado por un pequeño foso. Advertimos a los curiosos, que el castillo se encuentra vallado en su perímetro dentro de la finca, por lo que su acceso está prohibido, y su recinto perimetral se encuentra en estado ruinoso.
Recientemente, y con permiso de su propietario, hemos tenido acceso al recinto interior y lo hemos conocido de primera mano, todo un privilegio.

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