El Cerro del Tormejón

Maribel Egido Carrasco

La Campiña Segoviana nos ofrece variadas y diferentes rutas que, cercanas a nuestra Villa de Coca, nos permiten visitar hermosos parajes y conocer peculiaridades de zonas que quizá, aún siéndonos tan cercanas, pueden resultarnos desconocidas.
En ésta ocasión hemos visitado un lugar, a unos 27 Km de Coca, y que recibe el nombre de Cerro del Tormejón.


Llegados a Nava de la Asunción y tomando la carretera en dirección a Bernardos pronto llegaremos al pueblo de Armuña en cuyo término municipal, y a unos 2 km del centro urbano, encontramos el citado Cerro, en cuya cumbre tiene su asiento una ermita románica, que guarda en su interior algunas pinturas bastante deterioradas al parecer del siglo XIII, y que permanece cerrada, aunque es posible visitarla pidiendo la llave en el pueblo. En nuestro camino en dirección al Cerro, pasaremos bajo el puente de la antigua vía del tren, y dejaremos atrás dos edificios ruinosos de antiguos tejares.



El camino hasta llegar a la Ermita, nos ofrece un precioso y agreste paisaje formado de rocas y arbustos, y la vista panorámica desde arriba es espléndida. Nos informaron de que al Cerro también puede accederse a través de un pasadizo excavado en la roca, y que posiblemente sería la entrada a un castro celtibérico, pero tanto ese acceso, como la conocida como Cueva del Moro, de la Edad del Bronce, debe quedarse para “iniciados”.
Desde la cima, una lejana línea de chopos, nos indica la presencia de un río, se trata del Eresma, al que por esa zona se le une el arroyo Tormejón que discurre por la base del Cerro.
En el entorno cercano existe un yacimiento paleontológico, donde han aparecido fósiles de la época cretácica.
También en el término municipal de Armuña se encuentra ubicada la Villa tardo-Romana de “Los Casares”, considerada como un importante palacio relacionado directamente con “nuestro” emperador Teodosio.
Ya en el casco urbano del pueblo podemos admirar la bonita iglesia parroquial, dedicada a S. Bartolomé, y que es un edificio gótico de finales del siglo XVI, con una vistosa torre rematada con chapitel de pizarra.



Asimismo merece mencionarse un Palacio del siglo XV, con construcciones anteriores, como el Torreón, donde, al parecer, durmió Enrique IV, rey de Castilla, en alguna jornada de caza. Actualmente está preciosamente restaurado como posada real.
Aunque seguramente Armuña debe su nombre a un topónimo de origen árabe, nos comentaron que algunas de esas pequeñas leyendas populares que se van transmitiendo de padres a hijos, lo atribuían, nada menos, que al nombre de una hija bastarda de Teodosio que, habitante del palacio de la Villa de los Casares y llamada así, lo transmitió al pueblo. El curioso gentilicio de los vecinos de Armuña es “Armuñacos”.


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