En las riberas de nuestros ríos, especialmente en las laderas orientadas al Norte, podemos encontrar en éstos meses otoñales, una rica variedad cromática donde los chopos se visten de ocres y amarillos y se funden en preciosa sinfonía de color con los diferentes tonos que la otoñada pone en los avellanos, los quejigos, los endrinos y en la rojiza mancha del “viburnum”.
Éste precioso arbusto del que hay en las riberas algunos ejemplares silvestres, es un género de plantas con más de 150 especies, y uno de los más cultivados como planta ornamental es el denominado “Viburnum opulus”. Se trata de un arbusto caduco, que alcanza los 4 o 5 metros de altura, y cuyas hojas, son opuestas, con base redondeada y márgenes serrados.
En otoño adquiere un bellísimo color que varía desde el rosa fuerte al rojo intenso, como se puede ver en las fotos, y que sirve de espectacular contraste con los diferentes tonos verdes y ocres de la vegetación que le rodea.
Éste precioso arbusto del que hay en las riberas algunos ejemplares silvestres, es un género de plantas con más de 150 especies, y uno de los más cultivados como planta ornamental es el denominado “Viburnum opulus”. Se trata de un arbusto caduco, que alcanza los 4 o 5 metros de altura, y cuyas hojas, son opuestas, con base redondeada y márgenes serrados.
En otoño adquiere un bellísimo color que varía desde el rosa fuerte al rojo intenso, como se puede ver en las fotos, y que sirve de espectacular contraste con los diferentes tonos verdes y ocres de la vegetación que le rodea.





















