De las tres ermitas que existieron en esta localidad, es la única que se conserva en pie actualmente, antes denominada del humilladero, inicialmente era uno de esos lugares con una cruz o imagen que existían en la entrada de los pueblos y al lado de los caminos. El comienzo de su construcción se ha documentado alrededor de 1591 y fue ampliándose en fases posteriores con la ayuda de distintas aportaciones. Hacia 1757 se construyó la sacristía y el retablo y en 1773 se añade la espadaña y parte de la bóveda aprovechando los materiales del derribo de otra ermita existente. Está construida con aparejo pinariego aunque también posee influencias toledanas.
Restaurada en el año 1968, a destacar de dicha restauración la pintura de la cúpula realizada por el pintor vallisoletano Eugenio Tejedor.
Restaurada en el año 1968, a destacar de dicha restauración la pintura de la cúpula realizada por el pintor vallisoletano Eugenio Tejedor.




















