El murciélago no es un ratón con alas, no es ningún pájaro puesto que tampoco tiene plumas, es el único mamífero con capacidad para volar, ya que su cuerpo está diseñado para hacerlo. El cuello de estos animalillos es corto, su pecho es grande y su abdomen angosto. Las alas que en realidad son sus manos, tienen huesos como los de los humanos; los dedos están cubiertos con una doble capa de piel o membrana que llega hasta la cola, baten sus alas de 11 a 18 veces por segundo. Tienen oídos complejos y ojos pequeños, la creencia de que son animales ciegos es falsa, los murciélagos, además de utilizar su propio sistema de sonar, emplean la vista en diversas actividades. El de la fotografía es la especie que tenemos en esta zona y se alimenta de insectos, seguro que en las noches de verano cuando andáis por la calle, os ha pasado por delante volando decenas de estos diminutos animales, y es que suelen dirigirse hacia la luz de las farolas, que se encuentran plagadas de insectos.
Una semana más tarde, en el interior de un tunel localizamos 3 más, los podéis apreciar mejor en las últimas instantáneas.
























