La grafiosis



La enfermedad es transmitida por un insecto (el escolítido, un coleóptero de pequeño tamaño que se alimenta de madera y que excava galerías subcorticales en las plantas donde se aloja; también se conoce como Barrenillo.) portador de un hongo, y está causando la posible extinción de los olmos.
El hongo provoca la obstrucción de los vasos conductores de la savia, conduciendo al árbol a una muerte rápida.
El olmo es una especie arbórea con una antigüedad de más de 30 millones de años en la Península Ibérica, fue a partir de los primeros años del siglo pasado cuando empezaron a producirse los primeros casos de grafiosis.
A principios de los años 80 se produjo un brote más agresivo y las olmedas y olmos centenarios que habían sobrevivido a la primera infección "recibieron el batacazo definitivo", provocando que la gran mayoría de las olmedas, como formación arbórea, desaparecieran y sólo queden ahora olmos sueltos, salvo contadas excepciones.
Esta enfermedad se ha extendido por toda Europa y gran parte del mundo desde principios del siglo pasado a partir de dos focos, uno en Estados Unidos y otro en los países del Este de Europa, propagándose con las importaciones de madera.
Se realizaron tratamientos con inyecciones en tronco de fungicidas, pero al final los olmos acabaron secándose.
La fotografía de la muralla está tomada en el año 1974. Atrás quedan los recuerdos en aquellas instantáneas de las plazas de muchos pueblos presididas por aquellos magníficos ejemplares.
Finalmente han vuelto a retoñar nuevos ejemplares de olmo, la naturaleza nos acaba sorprendiendo una vez más.


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