Lo de la banda de Coca es realmente excepcional

Asier Doval Sanmartín - Director musical

Tiene solo 31 años. Nació en Labastida, Álava, justo en la frontera del País Vasco con la Comunidad de la Rioja. De padres gallegos, eso sí. “Mi verdadera lengua materna es el gallego”, proclama orgulloso, aunque no renuncia al idioma de la tierra en la que vino al mundo, el euskera, que habla con total naturalidad. Igual que el castellano, su habitual vehículo de comunicación . No hay fronteras lingüísticas para Asier Doval, actual director de la Banda Municipal de Coca, institución que, como es sabido, ha cumplido este año los cien desde su fundación, allá por noviembre de 1917. Y no las hay porque, aparte de su cualidad de políglota, Asier domina otro lenguaje que es universal y que desde luego no sabe nada de fronteras ni de límites: la música.

“Y no te creas que en mi casa había antecedentes musicales, nada de eso. No puedo presumir de que yo sintiera la música inmediatamente, ' después de los dolores', como decía Chiquito de la Calzada. En realidad mis principios no debieron ser muy alentadores en este sentido. En mi pueblo había existido una banda, y se intentó revitalizar. El cura daba clases de música, y mi madre me mandó con él con tan solo siete años. Me contaba que le dijo al sacerdote algo así como' lléveselo usted, padre, que no vale para nada'. Pero afortunadamente pronto encontré el camino. A los once años ya tocaba en la Banda de Labastida. Más tarde toqué en la de Ha-ro, pueblo riojano en el que pasé mi adolescencia y donde se me despertó, realmente, la pasión por la música. Hice el grado superior en Zaragoza, estudié algún tiempo en Estados Unidos y al final terminé en Madrid. Comencé con el bombardino y luego me pasé a la tuba, instrumento que realmente es mi especialidad”.



Confiesa que nunca había pensado ser director. Y es que, en realidad, su primer trabajo oficial como tal es el que lleva a cabo ahora en la Banda de Coca, agrupación a cuyo frente está desde el año 2012. “El anterior director, Víctor Teresa, me ofreció trabajo en La Escuela de Música de Coca. De este modo, comencé a tener contacto con la Banda. Tras algunos avatares, probé. Y me he quedado. Y desde el principio me sentí fascinado por una Banda que estaba a punto de cumplir cien años, algo siempre sorprendente en una asociación como esta. Era un reto. Pero pronto me di cuenta de que esta Banda era algo más que una simple agrupación musical. Entendí de inmediato que se trata de algo verdaderamente incardinado en la sociedad de la Villa, en su esencia. Podría decirse, sin temor a equivocarse, que en el pueblo es rara la familia alguno de cuyos miembros no haya pasado por la Banda. Y eso , que es realmente excepcional, es lo que hace de esta Banda algo muy especial".

Para Asier Doval la música puede llegar a ser un estupendo aglutinador social. Y en el caso de la Banda de Coca este fenómeno es, a su juicio, palpable. “Se integran en la banda gentes de distintas generaciones, de diferentes características sociales, sin distinción alguna." Y añade que hay tres pilares básicos en los que radica la importancia de un colectivo como éste: El aspecto

educativo, que comienza en la Escuela de Música, verdadero vivero de instrumentistas; el aspecto artístico, que es sin duda uno de los objetivos más importantes de quienes hacen música. Y el sentido de pertenencia a un proyecto común. “Que todo ello se haya prolongado a lo largo de cien años -nos dice- es realmente fantástico. Y me siento un privilegiado por haber tenido la suerte de ser quien haya tenido el honor de dirigir a estos músicos precisamente durante el año en que ha conmemorado tal efeméride, Para mí ha sido muy hermoso. Y creo que será inolvidable”

Para Asier es muy importante el arraigo que ha ido adquiriendo entre la gente de Coca. “Creo que la gente me aprecia. Y estoy verdaderamente a gusto en el pueblo. Mantengo una muy buena convivencia no solo con la gente de la Banda, sino con otras muchas personas. Y me siento muy bien aquí.” Feliz con el disco que acaban de publicar como colofón del Centenario, Asier nos dice, a modo de despedida, que está demostrado que la música implica tanto a partes de nuestro cerebro como a partes de nuestro corazón. Seguramente por eso es tan importante y, desde luego, tan necesaria para todo el mundo.


La verdadera belleza de la música es que conecta gente. Lleva un mensaje y nosotros, los músicos, somos los mensajeros.
(Roy Ayers, Compositor y vibrafonista norteamericano)

Texto: Fernando Ortíz de Frutos
Foto del artículo: Diego de Miguel


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