Julio Alonso, el buen pastor que huele a oveja

Don Julio Alonso, durante una misa en el templo parroquial de Coca en 2015, y al que felicitamos por los 50 años de servicio en sus parroquias, con especial recuerdo y cariño desde Coca

Hace cincuenta años, tal día como un 20 de mayo, Julio fue ordenado sacerdote por el obispo Daniel Llorente en Segovia. Tres días después, en un pueblo pequeño de la provincia, Fuente el Olmo de Íscar, celebró su primera misa. En estos días tan señalados, estuvo acompañado de sus padres, Julio y María, de su hermano Ángel, también sacerdote y de sus familiares y amigos.

Han pasado los años, y después de recorrer varios pueblos de Segovia como Villagonzalo de Coca, Ayllón o Coca, de los que guarda muy buen recuerdo y muchos amigos, en el año 1995 llegó a Segovia a la parroquia de Santo Tomás Apóstol, donde ha sabido ganarse el cariño de la comunidad gracias a su cercanía con los mayores, con los matrimonios jóvenes y sobre todo con los niños.

Nuestra parroquia es una parroquia viva, alegre, donde son muchas las personas que colaboran, que están cerca de él y que comparten esta tarea a la que lleva dedicándose con tanta gentileza a lo largo de estos cincuenta años.

Quienes le conocen saben del cariño y la entrega que siente hacia los más indefensos, en especial hacia los niños. Dice Jesús: «Dejad que los niños se acerquen a mí», y así es. Julio es cercano a los pequeños, les habla en su lenguaje, se pone en su lugar y le gusta jugar con ellos, estar con ellos. Nuestra Misa de familia se ha convertido, gracias a él, en una celebración alegre, participativa, en la que los niños, junto con sus padres y abuelos sienten la Eucaristía como algo vivo.

La comunidad parroquial de Santo Tomás le agradece su forma de ser, de estar y de compartir, Y quiere que siga adelante en esta tarea, y que como dice el Papa Francisco, «que huela a oveja», que como pastor se acerque a quien necesita una mano amiga.
Artículo de Rosa Díez

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