El pueblo está en un llano entre dos ríos medio secos, el Eresma y el Voltoya…
Tiene tres calles paralelas y unas cuantas laterales, y en ellas, en casas bajas a modo de cabañas, viven trescientos vecinos.
El pueblo es arenoso, y sobre él juegan grupos de chiquillos, descalzos y sucios, o se revuelcan mansos burros hartos de palos.
La entrada es pintoresca. Una torre cuadrada, resto de la primitiva fortaleza, y a los lados almenas que sirven de nidos a las golondrinas. Antes de llegar a la puerta de la villa, el famoso castillo, que fue base del señorío antaño, y hoy es ruina veneranda, olvidada por su propietario, el duque de Alba.
Y todo esto rodeado en diez leguas a la redonda por dos y tres millones de pinos.
Sin los pinares, el pueblo, los cincuenta pueblos de la comarca, se morirían de hambre. Los pinos son la riqueza del país, y las fábricas de resinas de Coca, Arévalo, Aguila Fuente, Cuéllar, con un movimiento mensual de veinte o treinta mil duros cada una, mantienen a todas las poblaciones rurales...
Extraído del libro "Crónicas de antaño" de Luis Sanz Rodríguez.
Tiene tres calles paralelas y unas cuantas laterales, y en ellas, en casas bajas a modo de cabañas, viven trescientos vecinos.
El pueblo es arenoso, y sobre él juegan grupos de chiquillos, descalzos y sucios, o se revuelcan mansos burros hartos de palos.
La entrada es pintoresca. Una torre cuadrada, resto de la primitiva fortaleza, y a los lados almenas que sirven de nidos a las golondrinas. Antes de llegar a la puerta de la villa, el famoso castillo, que fue base del señorío antaño, y hoy es ruina veneranda, olvidada por su propietario, el duque de Alba.
Y todo esto rodeado en diez leguas a la redonda por dos y tres millones de pinos.
Sin los pinares, el pueblo, los cincuenta pueblos de la comarca, se morirían de hambre. Los pinos son la riqueza del país, y las fábricas de resinas de Coca, Arévalo, Aguila Fuente, Cuéllar, con un movimiento mensual de veinte o treinta mil duros cada una, mantienen a todas las poblaciones rurales...
Extraído del libro "Crónicas de antaño" de Luis Sanz Rodríguez.



















