El agua que brota de este caño dirige su único chorro hacia el viejo lavadero, donde antaño las mujeres se afanaban en lavar la ropa. A su vez, continúa su viaje hasta acabar alimentando un poco más la laguna de las Eras. Una inscripción pintada a mano nos advierte de que no es apta para el consumo humano, pues está sin tratar, posiblemente los pesticidas y purines que se utilizan para las tierras de labor se han filtrado hasta contaminar el agua freática del subsuelo.
20.2.09
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




















1 comentarios:
Es una pena que no destinen unos mínimos esfuerzos y presupuesto para recuperar estos restos de la cultura popular, si no se repara pronto, dentro de poco veremos hundido el lavadero donde lavaban nuestras abuelas.
Publicar un comentario en la entrada