Las frescas riberas

Araceli González

Si tuviera que describir con colores a Coca, sería, ROJO (mudéjar) AZUL (agua) y VERDE (riberas y pinares).
Las riberas plantadas en las vegas, junto a las cuencas de los ríos Eresma y Voltoya pasan un poco desapercibidas por la inmensidad del pinar, pero son realmente hermosas. Son de propiedad privada y suelen estar bien atendidas. Se puede pasear por ellas estos días calurosos y también observarlas desde lo alto (el pueblo o los pinares), siempre ofrecen una buena imagen, en primavera por sus diminutas hojas, en verano por su tupido follaje, en otoño por su vistoso colorido y en inverno porque dejan ver el río a través de sus ramas.
La plantación se hace generalmente con un marco de 5 x 6, es lo que se considera idóneo en esta zona para su buen desarrollo, ya que así entra la suficiente luz a todos los chopos para su engorde y crecimiento. Una chopera bien atendida (regada y podada) puede estar lista para cortarla a los 12 ó 15 años.
La madera obtenida se comercializa para el desenrollo (imaginemos que el tronco del chopo es el papel de cocina y poco a poco se va desenrollando), con la chapa obtenida se hacen cajas de fruta, tableros para puertas, cajonería para muebles, etc.
Una vez talada la chopera se deberá destoconar con ayuda de una retroexcavadora, dejándola lista para una nueva plantación.
Más al borde del río encontramos otros chopos no comerciales como son el “Populus Alba” o Álamo Blanco y el “Populus Nigra” o Chopo del País, junto a fresnos, sauces y multitud de arbustos que aromatizan, colorean, cobijan diversa fauna, etc.
El día de Santiago (ya muy próximo), es costumbre bajar las pandas de los amigos y las familias a comer al río, se instalan en sus riberas y el ambiente es entrañable, se bañan, pescan, charlan, juegan… Se pasa un buen día.

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