Los árboles de invierno

Maribel Egido Carrasco

Los árboles son hermosos siempre. En primavera, con sus brotes estallando de vida y sus pequeñas hojas nuevas; en verano, cubiertos de hojas verdes que sirven de cobijo a multitud de pajarillos y que nos proporcionan grata y fresca sombra. Y que decir de su espléndida belleza en otoño, cuando los pinceles de Octubre hacen de ellos ascuas de luz amarilla y rojiza bajo el sol.
Pero no son menos hermosos en invierno, cuando nos descubren el interior de sus copas, tan bonitas como un delicado y sugestivo encaje vegetal.



En estas mañanas invernales neblinosas y húmedas, cuando el aire huele deliciosamente al aroma estimulante que procede de la fronda cercana, resulta muy agradable un paseo por el hermoso paraje que en Coca conocemos como “El Arboreto”, en el entorno del magnífico Castillo mudéjar.
Es un paisaje ahora melancólico, desde luego, pero no por eso menos bello. Los árboles de ramas desnudas, como son los olmos “pumila”, los arces y alguna encina, se mezclan con los pinos, abetos y cedros que lucen su perenne verdor, y el suelo cubierto de hierba y hojas muertas apaga nuestros pasos por los solitarios senderos, mientras el velo sutil de la fría neblina aporta un toque misterioso y sugerente a nuestro paseo.
Los aficionados a la fotografía, entre los que me encuentro, descubrimos preciosos efectos en estos días en que la niebla produce mágicos contrastes entre esas ramas despojadas de hojas, donde algún pájaro solitario recorta su oscuro y aterido cuerpecillo, y las almenas del Castillo, siempre impresionantes que, más arriba, aparecen difuminadas entre la bruma.
Hermosos paisajes de invierno, hermosos árboles de invierno de nuestra Castilla que es gratificante disfrutar, aunque pasemos algo de frío. Después un café calentito nos hará entrar en calor, mientras nuestros ojos y nuestra cámara guardan celosamente toda la belleza recogida en el paseo.

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